Eunice Johnson es recordada como quien contribuyó a acercar la moda a las mujeres afroamericanas de Estados Unidos y fue la primera en crear una línea de belleza para ellas. Se jugó por lo que sintió, enarboló su causa y rompió la barrera del color en la moda en una época en la que la discriminación racialestaba implícita en la cumbre de la moda.

En la década del 40 Eunice Johnson, junto a su marido John, fundó Johnson Publishing Co., la exitosa editorial con revistas como Jet y Ebony que se convirtieron en estandartes positivos de poder, dignidad y belleza en la comunidad negra de Estados Unidos.

Eunice compraba vestidos de alta costura y de diseñador, era la única sentada en la primera fila en un momento en que tampoco había directores ni editores de moda de ascendencia afroamericana.

Fue una pionera que, alentada por su pasión por la moda, fue más allá y en 1958 creó Ebony Fashion Fair, un show de moda itinerante que recorría diferentes ciudades de Estados Unidos. Durante 50 años subió a modelos negras desconocidas a un micro quienes por cuatro meses viajaban junto a una banda de jazz y recorrían estados como Connecticut y Missisipi en un elaborado desfile de moda para una audiencia en su mayoría afroamericana.

Eunice quería que las mujeres de su comunidad tuvieran la oportunidad de ver, en desfiles que llegaban a durar dos horas más el intervalo, las creaciones de los diseñadores más prestigiosos del momento. Se veían vestidos exclusivos de Yves Saint Laurent, Emanuel Ungaro, Emilio Pucci, Claude Montana, Givenchy y Christian Lacroix comprados en sus peregrinaciones por los desfiles de haute couture parisinos. También a diseñadores norteamericanos como Oscar de la Renta, Halston y Bill Blass. Por sus pasarelas caminaron modelos portando piezas icónicas: un tapado violeta de piel sintética de Christian Dior de 1968, un vestido de la colección Chinoiserie de Saint Laurent de 1977 y un vestido de noche diseñado por Christian Lacroix para la firma Jean Patou en 1986.

Linda Johnson Rice, hija de Eunice y actual presidenta de Johnson Publishing, sostiene que su madre influyó en varios diseñadores que luego comenzaron a convocar a modelos negras para sus desfiles. Mientras Coco Chanel nunca las tuvo en cuenta, Yves Saint Laurent fue el primero en tomar la posta: Katoucha y Mounia fueron entre otras, además de sus modelos, sus musas. En el verano de 1967 a la exótica Iman (última mujer de David Bowie) le dedicó la colección African Queen que destacaba la cultura y la belleza de las mujeres africanas. Así como muchos creativos le abrieron las puertas de par en par, Valentino alguna vez le rechazó la entrada a su desfile.

En nuestro país recordamos a dos brasileñas. Salette Mattos fue la favorita de Gino Bogani, incluso llevó el vestido de novia blanco y negro floreado de la colección primavera-verano 88-89. En la década del 80 Anamá Ferreira también desfilaba para Charlie Grilli y logró saltar de la pasarela a la televisión. Además se las podía ver en el programa La Botica del Ángel de Eduardo Bergara Leumann en los 80.

Fuente: La Nación

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