El acuerdo Mercosur – Unión Europea vuelve a aparecer en agenda.Y siempre surge lo mismo: ¿es una oportunidad o una amenaza?
Desde la industria, la verdad es más simple… depende de cómo se negocie, hace las cosas bien. Protege su industria, invierte, planifica. Pero además, juega un partido global: produce en Asia, termina procesos en origen… y el producto sale al mundo como europeo.
Entonces, la pregunta es bastante directa: ¿qué pasa si eso entra al Mercosur? Porque seamos claros: NO competiríamos contra Europa. Competiríamos contra Asia… con reglas europeas. Y ahí ya no es un partido justo. El problema no es el acuerdo. El problema es firmarlo sin estrategia.
Para el calzado y muchas economías regionales del Mercosur, puede ser las dos cosas: una oportunidad para exportar valor o una puerta abierta a competir en desigualdad. No es ideológico. Es práctico.
¿Estamos en condiciones de jugar ese partido? Porque si algo aprendimos es esto: la industria no se improvisa.
- Se construye.
- Se defiende.
- Se planifica.
El acuerdo puede ser un punto de inflexión, pero solo si dejamos de discutir relato y empezamos a discutir competitividad en serio.
Fuente: Daniel Risafi

