¿Las carreras universitarias argentinas relacionadas al diseño de indumentaria y textil son funcionales al sistema actual de producción de indumentaria y de textiles?

Por Miguel Angel Gardetti

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El análisis de los planes de estudio -que vengo analizando desde principios de 2025 y basados en los de las Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Tucumán y CABA- permite sostener que la enseñanza universitaria argentina del diseño de indumentaria y textil continúa organizada, en términos generales, dentro de una matriz epistemológica moderna, occidental e industrial de la moda. Sin embargo, sería excesivamente simplificador afirmar que todas las carreras son igualmente eurocéntricas o que no existen desplazamientos significativos. Algunos programas incorporan estudios culturales, género, sustentabilidad, derechos humanos, territorio, diseño argentino y latinoamericano, biodiseño y problemáticas sociales. El panorama está cambiando. Pero esos cambios parecen producirse, mayoritariamente, dentro de una estructura conceptual que permanece relativamente estable.

El problema, por tanto, no consiste simplemente en contar cuántos autores europeos se enseñan o determinar cuánto espacio curricular ocupan París, Londres o Milán. El eurocentrismo contemporáneo puede ser mucho menos visible. Opera cuando determinadas categorías surgidas de la modernidad occidental se presentan como si fueran categorías universales para comprender el vestir humano.

Palabras como moda, diseñador, colección, tendencia, consumidor, marca, mercado, innovación, temporada, alta costura, comercialización y producción industrial aparecen reiteradamente estructurando los recorridos formativos. Los planes examinados muestran, con diferentes intensidades, talleres de diseño, desarrollo de colecciones, historia de la moda o de la indumentaria, tendencias, comportamiento del consumidor, marketing, producción industrial, comercialización, identidad de marca, gestión empresarial y alta costura.

Nada de ello es incorrecto en sí mismo. Un profesional necesita comprender esos mecanismos si pretende desenvolverse en el sistema contemporáneo. El problema aparece cuando ese sistema constituye el punto de partida desde el cual se explica todo lo demás.Screenshot 20260818 204802 WhatsApp ¿Las carreras universitarias argentinas relacionadas al diseño de indumentaria y textil son funcionales al sistema actual de producción de indumentaria y de textiles? - Empresas Textiles

Aquí conviene distinguir entre eurocentrismo y fashion-centrismo. Una carrera podría incorporar contenidos latinoamericanos y dejar de concentrar su historia exclusivamente en Europa y, sin embargo, continuar siendo fashion-centrismo: es decir, asumir implícitamente que la forma normal de organizar el vestir es aquella construida por el sistema moderno de moda.

 

Esta distinción es fundamental.

Argentina no comenzó a vestirse cuando apareció la moda europea. Mucho antes de la constitución del Estado nacional existían en el territorio sistemas textiles y del vestir vinculados con pueblos indígenas, territorios, fibras, técnicas, cosmologías, relaciones sociales y conocimientos transmitidos durante generaciones. Esos sistemas no constituían versiones primitivas o incompletas de aquello que posteriormente llamaríamos “moda”. Eran —y en algunos casos continúan siendo— sistemas de vestir con racionalidades propias.

Sin embargo, en los currículos examinados resulta excepcional encontrar que estos sistemas ocupen una posición epistemológica equivalente a la del diseño moderno. Sí comienzan a aparecer Argentina y Latinoamérica explícitamente, así como técnicas tradicionales, territorio, diversidad, estudios culturales y organizaciones sociales, lo cual constituye una apertura significativa. Pero la cuestión decisiva no es solamente incorporar contenidos latinoamericanos, sino preguntarse desde qué lugar se los incorpora.

Existe una enorme diferencia entre enseñar un textil indígena como fuente de inspiración para un diseñador contemporáneo y estudiarlo como manifestación material de un sistema autónomo de conocimiento. En el primer caso, la estructura epistemológica permanece intacta: el diseñador formado por la universidad observa, interpreta, selecciona y transforma elementos procedentes de otra cultura. El conocimiento indígena se convierte en recurso. En el segundo caso ocurre algo mucho más profundo: el estudiante debe aceptar que se encuentra frente a otra manera de conocer, producir, vestir y relacionarse con el mundo, que no necesita ser legitimada por el diseño profesional para existir.

Ese desplazamiento todavía no parece constituir el fundamento general de la formación analizada.

 

La historia constituye otro problema

Las denominaciones curriculares encontradas —Historia de la Moda, Historia de la Indumentaria, Historia del Traje y los Textiles, Historia del Diseño— plantean una pregunta que no puede responderse simplemente observando los nombres de las materias: ¿qué historia se cuenta dentro de ellas? Por eso sería intelectualmente irresponsable afirmar, sin analizar sus programas y bibliografías, que todas reproducen necesariamente una historia eurocéntrica. Pero sí podemos formular una pregunta crítica: ¿la historia de la moda comienza implícitamente en Europa y luego se expande hacia el resto del mundo, o la historia del vestir se presenta desde el principio como una pluralidad de historias simultáneas?

La diferencia es enorme. En el primer modelo, París puede dejar de ocupar explícitamente el centro, pero Europa continúa proporcionando la cronología: premodernidad, nacimiento de la moda, industrialización, alta costura, prêt-à-porter, democratización, globalización, digitalización. Las demás culturas ingresan posteriormente en esa línea temporal.

Una perspectiva verdaderamente plural invertiría el procedimiento: no existiría una historia universal de la moda con capítulos regionales, sino múltiples historias del vestir que se encuentran, intercambian, colonizan, resisten, hibridan y transforman mutuamente.

 

También existe una colonialidad del futuro

Quizá sea todavía más importante que la colonialidad de la historia.

Los currículos no solamente enseñan de dónde venimos. También enseñan al estudiante qué futuro resulta imaginable.

Cuando la formación conduce predominantemente hacia colecciones, tendencias, mercados, marcas, consumidores, producción y emprendimientos, incluso incorporando sustentabilidad, transmite implícitamente que el futuro consiste en construir una versión mejorada del mismo sistema. Y esta cuestión es especialmente importante desde el pensamiento de Sandra Niessen y el de este autor cuando se refieren a los conceptos de Florecencia y Defashion.D NQ NP 2X 890475 MLA112988043921 062026 F ¿Las carreras universitarias argentinas relacionadas al diseño de indumentaria y textil son funcionales al sistema actual de producción de indumentaria y de textiles? - Empresas Textiles

Si aceptamos que la moda industrial occidental constituye un sistema de vestir entre muchos posibles, la finalidad de una carrera cambia radicalmente. Ya no debería formar exclusivamente profesionales capaces de desempeñarse exitosamente dentro del sistema dominante. También debería proporcionar herramientas para preguntarse si determinados sistemas necesitan ser preservados, reducidos, abandonados, recuperados o reconstruidos.

En ese sentido, la ausencia más importante de los currículos quizá no sea una materia. Es una pregunta: ¿Quién tiene derecho a definir qué significa vestir, diseñar y producir textiles?

Si esa pregunta no aparece, podemos incorporar sustentabilidad, circularidad, biomateriales, diversidad, género, innovación y responsabilidad social y continuar formando profesionales dentro de la misma ontología industrial.

 

La respuesta a la pregunta del título

No considero correcto afirmar que la educación universitaria argentina en diseño de indumentaria y textil sea simplemente una reproducción contemporánea de las escuelas europeas. Hay transformaciones, pocas, pero las hay. Algunos planes ya incorporan explícitamente Argentina y Latinoamérica; otros introducen territorio, derechos humanos, género, sustentabilidad, técnicas tradicionales, estudios culturales y dimensiones sociales.

Pero la evidencia curricular examinada sí permite sostener una conclusión más estructural:

La formación continúa predominantemente organizada desde las categorías del sistema moderno-industrial de moda. Su eurocentrismo no reside necesariamente en enseñar Europa, sino en convertir una manera históricamente occidental de comprender, producir y organizar el vestir en el marco aparentemente natural desde el cual se estudian todas las demás.

Por eso, descolonizar una carrera no significaría simplemente agregar una asignatura sobre textiles latinoamericanos o pueblos indígenas. Eso podría incluso producir una nueva forma de apropiación: mantener intacta la estructura occidental e incorporar conocimientos indígenas como nuevos contenidos disponibles para el diseñador.

La transformación verdaderamente profunda sería comenzar la formación desde otra premisa: no existe “la moda”; existen múltiples sistemas de vestir.

La moda industrial occidental sería estudiada entonces como uno de ellos: extraordinariamente poderoso, globalizado y expansivo, pero históricamente situado. Junto a él aparecerían sistemas indígenas, campesinos, comunitarios, artesanales, locales y otras formas contemporáneas y futuras de organizar el vestir.

El estudiante dejaría así de recibir solamente herramientas para entrar en la moda. Recibiría herramientas para comprender qué es la moda, cómo adquirió su hegemonía, qué sistemas desplazó, qué relaciones de poder reproduce, qué conocimientos invisibiliza y qué formas plurales de vestir podrían existir más allá de ella.

 

Sobre Miguel Angel Gardettiimg001 ¿Las carreras universitarias argentinas relacionadas al diseño de indumentaria y textil son funcionales al sistema actual de producción de indumentaria y de textiles? - Empresas Textiles

  • Ingeniero Textil (Universidad Tecnológica Nacional) especializado en fibras duras y provenientes de tallo (lino, yute, cáñamo, ramio y sisal) y con desempeño en industrias locales y del exterior. También es Ph.D. con especialización en Gestión Ambiental (California Miramar University, USA). Realizó previamente dos maestrías: la primera, en Administración de Empresas (Instituto de Altos Estudios Empresariales, IAE – Universidad Austral, Buenos Aires) y la segunda, en Estudios Ambientales (Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, Buenos Aires).

 

  • Director del Instituto de Estudios para la Sustentabilidad Corporativa y ha desarrollado varios trabajos en dicha área. Además, cuenta con publicaciones internacionales en el área de los textiles y de la moda sustentables.

Fuente: Miguel Angel Gardetti para Indumentaria Online

 

 

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