El acto de vestirnos es, sin lugar a duda, un hecho completamente incorporado a la vida cotidiana de cualquiera de nosotros. Pero, ¿alguna vez nos hemos preguntado cuales son los motivos por los cuales nos cubrimos con prendas?

El estudio de la vestimenta se ha convertido en una parte establecida  de la antropología; el estudio científico de los seres humanos. Todas las formas constituyentes del medio humano han sido diseñadas por los hombres. Así definimos cultura como “forma de adaptación extracorporal de un animal, el primate humano, a un medio hostil”. El hombre crea su entorno material gracias a la capacidad creativa de su mente y a su habilidad manual. El entorno artificial en que se expresan los conocimientos adquiridos de una colectividad, configuran su propia cultura. Por supuesto que esto también aplica para la indumentaria.

En su obra Sicología del vestir, J.C. Flügel habla de las motivaciones, que según él pueden resumirse en 7; protección, pudor, adorno, jerarquización social, integración a un grupo, diferenciación de los demás y usos lúdicos (disfraces, ropa de teatro, danza, etc).

El vestido es quizás la primera expresión de diferenciación entre los de nuestra especie; tan pronto como nos habituamos a la indumentaria ésta tiende a especializarse, tendencia que no ha cesado todavía desde que aparecimos como pobladores de este planeta.

Por Marina Britos, docente de Nueva Escuela.

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