El Gobierno de Angela Merkel lanza una tabla de ayuda a Adidas. El gigante europeo de artículos y moda deportiva ha firmado un préstamo de 2.400 millones de euros con KfW, el banco de desarrollo estatal de Alemania. A este importe se le suma un crédito sindicado de 600 millones de euros “para salvar esta situación sin precedentes”, según explica en un comunicado.

Esta segunda línea de financiación está pendiente de formalizarse, aunque ya se ha acordado que el tipo de interés sea “en condiciones de mercado habituales”. Los bancos que participan en la operación junto a KfW son UniCredit, Bank of America, Citibank, Deutsche Bank, HSBC, Mizuho Bank y Standard Chartered Bank.

La empresa se ha comprometido a suspender el pago de dividendos mientras no haya podido amortizar estos préstamos, que a corto plazo servirán “para salvaguardar la flexibilidad financiera de la compañía”. Además, se ha frenado la recompra de acciones, se han diseñado planes de reducción de costes y la alta dirección ha renunciado a un 65% de su sueldo.

“La situación actual plantea un serio desafío incluso para compañías saludables. Agradecemos al Gobierno alemán por su rápida e integral capacidad de respuesta a esta crisis mundial sin precedentes”, ha señalado el consejero delegado de Adidas, Kasper Rorsted. “El acceso a liquidez adicional es clave para capear esta crisis; pagaremos cualquier parte usada del préstamo, incluidos intereses y comisiones, lo más rápido posible”, ha aseverado.

La compañía aún no ha actualizado sus previsiones para 2020, debido a que el impacto será mucho mayor del esperado, aunque a principios de marzo ya avanzó que el confinamiento en China se había traducido en una pérdida de ingresos de entre 800 millones y 1.000 millones de euros.

“Adidas también ha visto un fuerte impacto en sus ingresos y generación de efectivo en la mayoría de las otros partes del mundo desde mediados de marzo”, señala, tras recordar que ya sufrió una disminución de ingresos y beneficios en China, Japón y Corea del Sur durante el primer trimestre.

El grupo cerró el último ejercicio fiscal con una facturación de 23.640 millones de euros, un 7,9% más que el año anterior. Su beneficio neto se disparó hasta 1.977 millones de euros, un alza interanual del 16%.

 

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