En el barrio de Barracas, detrás de una fachada que guarda siglos de historias, se encuentra uno de los espacios patrimoniales más singulares de Buenos Aires: el «Museo Santa Felicitas», un lugar donde conviven arquitectura, arte, historia y antiguos oficios.
El complejo está vinculado a la historia de la familia Guerrero y a la construcción de la Iglesia Santa Felicitas, levantada en memoria de Felicitas Guerrero de Álzaga. El templo, de características únicas para la ciudad, forma parte de un conjunto patrimonial que permite acercarse a la vida social y cultural de la Buenos Aires de fines del siglo XIX.
Un templo escondido
Uno de sus principales atractivos es precisamente aquello que permanece oculto para muchos porteños. El denominado Templo Escondido forma parte del conjunto Santa Felicitas y conserva detalles arquitectónicos y ornamentales que permiten descubrir otra época de la ciudad.
Recorrer sus espacios es también acercarse a una Buenos Aires donde los oficios artesanales tenían un papel central: la confección, los textiles, los bordados, los trabajos con materiales nobles y distintas expresiones vinculadas a las artes decorativas. 
Oficios, textiles y moda
La historia del lugar permite establecer un vínculo con la evolución de los oficios relacionados con la indumentaria. Mucho antes de la producción industrial, el conocimiento se transmitía a través de talleres y artesanos especializados, donde cada prenda, accesorio u objeto requería tiempo, técnica y dedicación.
En este sentido, el patrimonio de Santa Felicitas ofrece una mirada sobre una época en la que el trabajo manual, los textiles y las técnicas artesanales eran parte fundamental de la cultura y de la vida cotidiana.
Para la industria de la moda actual, recuperar estos espacios también significa poner en valor conocimientos que continúan vigentes y que hoy vuelven a adquirir protagonismo frente al interés por la producción responsable, la identidad, la trazabilidad y los oficios.

Música en un espacio con historia
La propuesta cultural del lugar se completa con actividades artísticas que permiten resignificar el patrimonio desde una mirada contemporánea.
En este marco, el espacio será escenario de un recital de Unicus, sumando música a una experiencia que combina historia, arquitectura, cultura y nuevas expresiones artísticas.
Santa Felicitas se convierte así en un punto de encuentro entre pasado y presente: un patrimonio escondido de Buenos Aires que permite descubrir historias, recuperar el valor de los oficios y acercarse a la moda y la cultura desde una perspectiva diferente.
Fuente: Indumentaria Online


