La industria textil es responsable de 92 millones de toneladas de residuos anuales a nivel global y figura entre los sectores con mayores emisiones de CO₂. En ese contexto, extender la vida útil de las prendas se vuelve clave: los expertos estiman que duplicarla podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 44%.
Hoy, los consumidores latinoamericanos buscan cada vez más productos de lavado que sean eficaces, cuiden las telas y tengan menor impacto ambiental. Una encuesta de BASF realizada en 2025 revela que los usuarios quieren jabones que remuevan mejor las manchas, sean más amigables con el medioambiente y funcionen bien en agua fría.
En ese escenario, las enzimas emergen como una solución tecnológica central. Se trata de proteínas naturalmente biodegradables que descomponen las moléculas de suciedad en los tejidos, eliminando manchas difíciles de forma eficaz incluso a bajas temperaturas. Además, actúan sobre las microfibras dañadas por el uso frecuente, reduciendo el pilling y el desgaste visible, lo que permite que la ropa conserve su apariencia por más tiempo.
Existen distintos tipos según su función: proteasas para manchas proteicas (sangre, sudor), lipasas para grasas y aceites, amilasas para almidón, mananasas para gomas y espesantes, y celulasas para combatir las pelotitas en telas de algodón.
«Las enzimas se convirtieron en un componente central de los jabones para ropa, más que un extra. Las empresas que adapten más rápido sus formulaciones serán las más exitosas», señala Erendira Viridiana López, Head de Marketing de Cuidado del Hogar de BASF para América Latina.

La compañía presentará su portafolio Lavergy® en la conferencia Cleaning Products Latin America, que se realizará el 17 y 18 de junio en Buenos Aires, el evento más importante del sector en la región.
Fuente: Indumentaria Online

